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lunes, 3 de diciembre de 2012

Vagando entre andenes.

Un aura fugaz de cristal y efímero como el viento,
heridas inundadas de sal, yo vagando en el metro,
que sea lento este tramo y me deje volar el tiempo,
porque entre sueño y sueño me quedo siempre sin alas,
sin aliento...

Así confundo el deseo con lo que siento,
en un intento inútil de parar al movimiento,
haciendo que se quiebre el cielo y mueran las estrellas,
haciendo morir al silencio y a mis ganas de vencerlo...


Entre andén y andén dejo olvidado lo que me trajo,
y así viajo sin destino por este camino envenenado...
Escuchando en technicolor un braille de agudos,
esnifando la arena del tiempo, encadenado sediento
a un oasis de ensueño, oyendo gritos mudos,
en un éxtasis de cera de una vela que ya acaba de fundirse,
en un sin fin de errores que no hacen más que arrepentirse,
huyendo así de temores, de segundos,
que no buscan otra cosa más que consumir su fuego
en una anoxia irreversible, y así se detiene,
la llama se apaga, muere, se enfría, se hiela,
termina en el vacío en el que algún día nació.

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