Seguidores

martes, 4 de diciembre de 2012

Qué prefiero.

Prefiero embadurnarme de arena contigo y que no importe si hace frío, ver de película un desenlace aunque fuera intuitivo, y huir donde solíamos ser nosotros.

No quiero más cielos rotos, quebrándose como en el vacío, odio la soledad del poeta que a su musa debe la vida, y bebe un licor fino de hierbas para calmar el dolor de la sequía.

Así me inspira, y allí aflora lejos, en un lugar de ensueño de sonrisas y azulejos, donde se calma ese vacío que me hace morir por dentro.

En un intento de despejarse se duele mi delirio, y en un momento decide si arrojarse en su martirio, o atreverse a enfrentar al tiempo.

Y lo de siempre, aún más viento y una gravedad asfixiante hacen de este kamikaze un suicida indolente...

Prefiero imaginarte, rescatarte de mis sueños, traerte aquí de vuelta y querernos sin hacer daño, inventarte poemas cortos de significado eterno, y evadirnos de un pasado construyendo así un nosotros.
Prefiero ver en tu regazo mi cielo y que las estrellas sean tus ojos, tu mirada el firmamento.
Prefiero que así sea aunque contemple así drogado los astros de caramelo.
Prefiero invadirte con el arma de mis sueños, hacerte mil inventos y verte dormir al amanecer.
Prefiero ver apoyada en mi almohada aquello por lo que hacia mi ventana suspiré.
Prefiero encontrarte en mis noches de tequila, limón y sal, y que se cumpla mi deseo de ver una sirena del mar.
Prefiero dibujarte, escribirte y susurrarte de mil formas que en mi vida si no eres medio el fin no es importante.

Bueno, quizá si te dijera lo que prefiero nunca más volvería a verte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario