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jueves, 9 de agosto de 2012

Cielo Cambiante.

De un mar que nunca oscurece oí hablar a un tuerto marinero, que "era de azul cielo si amanece, de ámbar y nácar a la tarde siempre entero", y mil historias callejeras de un marino ciego, con la enfermedad de la imaginación, en el invierno de enero y su calor eterno.

Aquí, bajo el verano de mil estrellas fugaces, soñaba que estaba contigo. Y maldecía a la Luna por ser llena, porque impedía ver la claridad de algunos astros. Nos tumbábamos en arena suave y fría, al compás nos abrazábamos, del baile en las constelaciones, de meteoros y su agonía, por alcanzar la fina linea del firmamento de cristal.

Ahora una fractura escinde ese cielo de metal plomizo, y la lluvia inunda el campo blanco de la esperanza de que las lagrimas nutran de nuevo mis sueños.

Echando de menos.

Que nadie se entere, que se espere sentado el tiempo que nos vio crecer,
Que encienda esa llama, que la mire callando, que no apague su arder,
Que se quede sin hacer nada, y que bailando se pueda perder,
Que las estrellas nos iluminen después del amanecer,
Y que podamos ver, entre sabanas y dos miradas, todo lo que podemos querer, lo que nos queda por saber y pendiente de hacer,
Son las pistas que nos quedan, ven, que conmigo las podemos resolver.

Y ahora que te vas,
donde ya no puedo verte,
miro a las estrellas deseando conocerte,
encontrar en la luna tu sonrisa,
imaginarte,
acariciar palabras y al oído susurrarte,
que echar de menos nunca fue tan importante,
como ahora que te quiero ver,
borrarme la sonrisa,
hacerla desaparecer,
hacerla mayor si cabe
y las lagrimas secar, perder,
que el agonizar acabe,
y dar paso al soñar,
que me faltas a mi lado
y sufro cuando no estás,
Te echo de menos, preciosa,
vuelve si te vas.

Otro anochecer igual sólo alcanzable con mil drogas. Hoy, sobrio. Sonríe en el cielo un cuarto creciente lunar.Sonrío. Llueven estrellas, como cada noche, rompiendo en mil pedazos la oscuridad. Frío. Tiemblo. Me canso. Muero en mi colchón. Me termino. Me consumo.