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viernes, 29 de junio de 2012

Me perdí en tus labios.

Deseché mi fortuna
por un beso agridulce,
cesa mi conspiración,
la Luna me reduce,

es tarde,
pero deduzco que ahora salgo,
de este laberinto maniatado
desterrado por un salto,

en picado,
a través de la muralla,
ríe, calla, salta,
del recinto acantilado,

un vaciado irrevocable
que no hable de defectos,
lo sé, no soy perfecto,
qué merezco y qué he rogado,

¿Lo dudas?
Prefiero este lamento sólo
a acompañado de otro infierno,
para ocultar mis lágrimas
de aquel que me hizo daño,

otro año,
el pasado es amargo,
sabe así tras tu intención
de querer ser lo que valgo,

pasado,
el pasado es siempre igual,
somos polvo residual
de lo que fuimos y olvidamos,

y es que sólo recordamos
que nos marcan malos sueños,
un vagón lleno de engaños
que ni llorando deshago.

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