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sábado, 26 de mayo de 2012

Yo elijo.

Hoy pensé que el viento me podía llevar adonde quisiera, a rozar la piel de una nueva musa inspiradora.
Creía que vosotros, los sueños, nunca volabais sin estrellas por la noche, para no perder vuestro rumbo hacia nuestra mente.
Me equivoqué, no vi estrellas, ni siquiera la Luna sonriendo, sólo vi el rastro de quien supo brillar y ahora estorba como sombra.
Ahora creo que sé dónde encontrarla, siguiendo la estela inquebrantable de mi instinto y su esencia aromática.
Se repite de nuevo aquel automatismo ludópata de quien sólo se rinde ante la humillación.
Sólo calla y piensa que si lo que la vida censa son profundas reflexiones guardadas en la despensa, has de abrirla y caminar a la deriva, hacia lo que determine la suerte.
Y quizá perder el tiempo nunca fue tan productivo, yo lo prefiero llamar inversión arriesgada a plazo indefinido.

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