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jueves, 31 de mayo de 2012

Vida con-movida.

No sé decir te quiero
en el idioma de mudos,
me dejaste sin aliento,
me robaste los sentidos,
y ahora que me faltan
no puedo ni oír tu voz,

sé lo que dices, te delatan,
la dulzura y tus despistes,
pero arrojé al mar
un mensaje cifrado
que ninguna sirena supo adivinar.

Y qué hacer para ser marea,
subir tras la caída
sin tropezar con la arena,
si siempre ocurre igual,
la nada me condena
por no saber nadar,
y por estar siempre en la huída
ya no sé ni caminar.

Ya sólo me queda
oír al viento susurrar,
que la vida es un regalo,
que no se puede tirar,
que si la veo en otra calle,
estará lejos, se olvidará,

buscaré en la noche refugio
y a la Luna pisaré,
me morderá de nuevo la vida,
y yo seré cartel para adornar,
su alquiler,
porque se vende como las putas,
la vida, y su papel.

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