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viernes, 11 de mayo de 2012

Una Ciencia impura. Una Racionalidad nefasta.

Soy un fiel escriba al servicio de una inspiración discontinua,
una musa dulce que aprende a ser amarga,
una ciencia impura,
una racionalidad nefasta.
Cuando veo que no llega,
muevo viento y marea y tiempo y espacio,
y nunca sé cuando parar.
Acabé por respirar un aire rarefacto,
por beber un licor de ninfas,
nacer todos los días
y morir entre las letras,
Y nunca despertar.
Quizá ya no esté cuerdo
y solo quede desvariar,
quizá ya no recuerdo
como reír, como soñar.
Ahora sueño, y soñando vivo,
porque vivir es soñar,
el sueño del cadáver,
que quiere reír, quiere cantar.
Esta noche el azul profundo,
el dorado estelar y el negro infinito,
mañana el amor será un ciclo
que repito,
de colores diferentes pero mismos adjetivos.
Y queda la luz más clara,
cuanto más corto es el camino.
Y queda la voz más cerca,
más cerca de mi oído,
pero nunca sé cantar.

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