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viernes, 18 de mayo de 2012

O tal vez si.

Escuché implorando a las estrellas
Ser charca pestilente de veneno,
A una mujer rubia de ojos claros,
De cuerpo informe y aspecto sereno,
De sagrado perfume,
Desagrado perverso.

Hoy noche, seré jardín para enterrar prejuicios,
para ocultar la cara oscura de la Luna,
que permanentemente espía,
inconscientemente ofende.
Citaré al enterrador, y allí llegaré yo,
con mis alas y mi cuerpo
en la falsa perfección.
Hoy escribo para ti
con una lengua que no conocen tus labios,
¿Me pruebas? Seré cruel,
desprestigiaré hasta la última gota de tu esencia,
la esencia que algún día fue positiva,
ahora encarcelada en un odio irracional.

Tan sólo diré, que no fue para tanto.

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