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domingo, 8 de abril de 2012

Redefiniendo lo indefinido.

Tacto ligero y suave, lleno de una nueva experiencia que se pone en practica con mi cuerpo. Sus manos cálidas acarician cada palmo de mi piel. Se estremece. Siempre me había encantado esa palabra, pero nunca la había sentido de esa manera. 
Ella hacía que muchas palabras a veces abstractas cobraran un sentido absolutamente tangible, táctil, notar su aliento en mi cuello desprotegido seguido de sus labios recorriendo mi pecho, eran partes de la definición de lo que a partir de ahora consideraría placer. 
Un placer excitante que su frialdad nunca atenuaba. Era fuego, pero no quemaba, solo hacía desaparecer mi camiseta en un improvisado ritmo sexual que parecía ya entrenado. Después, los tequieros en las miradas, que son los menos falsos que se pueden decir. Yo sudaba, y realizaba un exhaustivo estudio de su contorno de ensueño perfilando cada curva con mis dedos.
Su pelo brillante caía por su cuerpo desnudo a mi imaginación....

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