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viernes, 6 de abril de 2012

Hey.

Quiero que me mires, que suspires por un beso, 
Que tras cien horas de sueño sigan siendo para siempre al despertar, 
Contigo aprendí a bailar, de verdad.
Estoy aquí en mi cama acostumbrado a ver la luna 
Y que tras mil versos de luz azul se apague la farola que nos dio, 
Que alumbró el camino como el sol, se llama amor.
Quiero que me mires que suspires por un beso que tras cien horas de verso sigo aquí por tu regreso, 
Porque si, no quiero nada más que a ti, será por mi...

Dibujando princesas me quedé rezagado. 
Me entretuve en la mejor curva, con forma de luna creciente, 
Y pasé allí encerrado por no verte la cintura, 
Varias noches de llanto de las que no recuerdo ninguna.


Entre grises nubarrones
veo borrones de libreta,
mil sueños escritos
que ahora vuelan,
son mi meta,
quien prometa que me quiere
que no asienta si no puede,
que revienta que me quiera
porque hiere aunque no mienta.

Lagrimas de sangre,
cicatrices no selladas,
son heridas leves
que no fueron cerradas
y ahora el tiempo abre,
resultaron ser soñadas,
pesadillas,
besos fríos y perdida mirada,
colocada en mi ventana,
a la espera de ser vista
por aquel hada dorada.

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