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viernes, 6 de abril de 2012

Pasado alado con alas cortadas.

Viajé al mar en sueños, donde la arena fina se escurría entre mis dedos desnudos. 
El horizonte aun mostraba atisbos de estrellas cuyo fulgor resplandeciente se iba apagando temerosas del astro rey. 
Olas. 
Rompiendo. 
Inmenso. Azul, profundo. 
La espuma blanca de rabia y furia marina asestaba duros golpes en el cuerpo, y salí nadando, salino mando ardía en heridas de sueños que algún día fueron pesadillas. 
Y recobran la conciencia, vuelven a serlo, despertaron de un letargo de engaño en tierras donde la fantasía era realidad, donde que durmiera no significara cambio. 
Muere aquí ese mar, como río, en otro más grande, tan profundo que para salir a flote los sueños no dan suficientes alas, donde las olas las cortan a cuchilladas, donde sólo queda hundirse, aunque desvestirse quite peso y facilite el ascenso, será demasiado gélido para asumir el riesgo.

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