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domingo, 15 de abril de 2012

Me hace soñar.

Quién quiso volar
tras respirar en la ciudad,
quién quiso colgar
de una en una en la mitad,
la luna en el cielo
de mi anhelo de mi voluntad,
la luna en tus ojos,
mi vida, mi libertad.

Quise llegar alto, a lo más lejos,
quise ser quien fui,
después vi tus ojos claros,
desaparecí,
no volví a ser tuyo,
jugué a cazador cazado,
quise ser tu esclavo y ahora claro,
te desnudo
para mi.

Quiero verte desnuda,
a la luz de la luna,
quiero verte bailar.
Divagando encontré la fortuna,
que ahora ayuda
y me hace soñar.

Divulgo al viento
que si miento
me deshago,
que si siento
me desmayo,
que si pienso
volatilizo ideas,
que si vuelan
serán polvo,
que si fueran algo sordo,
a bordo oiría si me besas de este barco.


Oigo en mis sueños que nada será posible. Es la primera vez que la contradicción es favorable. Mi realidad me enseña que hoy mis sueños se equivocan, y que está más cerca, a una distancia prudencial que me permite ser independientemente extraño, y conocido.
Quería ser un juguete nuevo de engranajes aun sin descubrir, tus besos mi combustible, mis ganas el motor, el calor de quien ve amanecer tus ojos y se retira a escribir. Son las noches. No puedo dormir.

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